«El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida»

Evangelio Juan 6, 60 – 69

Muchos de sus discípulos, al oírlo, dijeron: «Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?». Sabiendo Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: «¿Esto os escandaliza?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir adonde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve para nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y, con todo, hay algunos de entre vosotros que no creen». Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: «Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí si el Padre no se lo concede». Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: «¿También vosotros queréis marcharos?». Simón Pedro le contestó: «Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios».

La imagen es de Pexels en pixabay

Reflexiones relacionadas

El Espíritu Santo. Ese gran desconocido

Espíritu Santo

El Espíritu Santo, aún formando parte de la Santísima Trinidad, es para muchos cristianos un gran desconocido. Quizás porque, si bien la persona de Dios Padre y la de Jesús podemos asimilarlas a figuras tan cercanas y tan conocidas para todos como la de un padre y la de un hijo, no ocurre igual con el Espíritu Santo, con quien nos vemos obligados a recurrir a un concepto abstracto.

El Espíritu Santo es el amor entre el Padre y el Hijo. Un amor, esencia de cada uno de ellos, infinito y perfecto que conforma una tercera persona, íntimamente ligada a las otras dos.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.