«Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden»
Evangelio Mateo 6, 7 – 15
Dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros orad así: “Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy nuestro pan de cada día, perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden, no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal”. Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, también os perdonará vuestro Padre celestial, pero si no perdonáis a los hombres, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas».
La imagen es de congerdesign en pixabay
Reflexiones relacionadas
Pedir perdón

A lo largo de nuestra vida tomamos innumerables decisiones. Algunas son decisiones importantes y otras, las más numerosas, son decisiones sobre pequeñas cosas, más propias del día a día.
Con algunas de las decisiones que tomamos acertamos y con otras nos equivocamos, formando los errores parte de la vida misma, de nuestro crecimiento y de nuestro aprendizaje. De esos errores que cometemos tienen especial importancia, en mi opinión, los que implican descuidar, tratar mal u ofender a los demás.
Así se nos medirá

Cuando Dios nos valore las reglas serán distintas de las que tenemos aquí en la tierra. Nos medirá con la medida que nosotros hayamos medido a los demás a lo largo de nuestra vida: Dios será comprensivo con aquellos que fueron comprensivos, será generoso con aquellos que fueron generosos y será misericordioso con aquellos que fueron misericordiosos. Por el contrario será extremadamente riguroso con quienes fueron extremadamente rigurosos, no perdonará a quienes no perdonaron y no tendrá piedad con quienes no tuvieron piedad de sus hijos. Y ese criterio es el que es realmente justo; es algo que sería a todas luces imposible de implantar aquí en la tierra como sistema de medida, pero que sí que es posible para Dios.
Deja una respuesta