Evangelio del día septiembre 2019

Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis?

Evangelio Lucas 6, 27 – 38

Dijo Jesús: «A vosotros los que me escucháis os digo: Amad a vuestros enemigos, haced el bien a los que os odian, bendecid a los que os maldicen, orad por los que os calumnian. Al que te pegue en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite la capa, no le impidas que tome también la túnica. A quien te pide, dale; al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames. Tratad a los demás como queréis que ellos os traten. Pues, si amáis a los que os aman, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores aman a los que los aman. Y si hacéis bien solo a los que os hacen bien, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores hacen lo mismo. Y si prestáis a aquellos de los que esperáis cobrar, ¿qué mérito tenéis? También los pecadores prestan a otros pecadores, con intención de cobrárselo. Por el contrario, amad a vuestros enemigos, haced el bien y prestad sin esperar nada; será grande vuestra recompensa y seréis hijos del Altísimo, porque él es bueno con los malvados y desagradecidos. Sed misericordiosos como vuestro Padre es misericordioso; no juzguéis, y no seréis juzgados; no condenéis, y no seréis condenados; perdonad, y seréis perdonados; dad, y se os dará: os verterán una medida generosa, colmada, remecida, rebosante, pues con la medida con que midiereis se os medirá a vosotros».

La imagen es de pexels en pixabay

Reflexiones relacionadas

La regla de oro del amor

«Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella; pues esta es la Ley y los Profetas«(Evangelio Mateo 7, 12).

En esta frase tan cortita resume Jesús su mensaje, la Ley y la Escritura.           Es una síntesis, en mi opinión, magistral porque es tan sencilla, tan intuitiva y tan clara, que lo puede entender cualquier persona. ¿Qué sería de nosotros si para entender el mensaje de Jesús tuviésemos que ser doctores en teología?, en ese caso el cristianismo sería una religión reservada a un número relativamente pequeño de personas eruditas.

Afortunadamente Jesús no lo quiso así

Sin buscar nada a cambio

Jesús nos invita a que no seamos generosos con aquellos de los que queremos obtener algo o de los que sabemos que nos pueden corresponder: nos invita a ser generosos con todos. Y muy especialmente con aquellos de los que sabemos que no podemos esperar nada a cambio:

El amor no debe buscar remuneración. Su recompensa ha de ser ver al otro atendido.

Así se nos medirá

Cuando Dios nos valore las reglas serán distintas a las que tenemos aquí en la tierra. Nos medirá con la medida que nosotros hayamos medido a los demás a lo largo de nuestra vida: Dios será comprensivo con aquellos que fueron comprensivos, será generoso con aquellos que fueron generosos y será misericordioso con aquellos que fueron misericordiosos. Por el contrario será extremadamente riguroso con quienes fueron extremadamente rigurosos, no perdonará a quienes no perdonaron y no tendrá piedad con quienes no tuvieron piedad de sus hijos. Y ese criterio es el que es realmente justo; es algo que sería a todas luces imposible de implantar aquí en la tierra como sistema de medida, pero que sí que es posible para Dios

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