Evangelio del día septiembre 2019

Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios

Evangelio Lucas 6, 20 – 26

Jesús, levantando los ojos hacia sus discípulos, les decía: «Bienaventurados los pobres, porque vuestro es el reino de Dios. Bienaventurados los que ahora tenéis hambre, porque quedaréis saciados. Bienaventurados los que ahora lloráis, porque reiréis. Bienaventurados vosotros cuando os odien los hombres, y os excluyan, y os insulten y proscriban vuestro nombre como infame, por causa del Hijo del hombre. Alegraos ese día y saltad de gozo, porque vuestra recompensa será grande en el cielo. Eso es lo que hacían vuestros padres con los profetas. Pero ¡ay de vosotros, los ricos, porque ya habéis recibido vuestro consuelo! ¡Ay de vosotros, los que estáis saciados, porque tendréis hambre! ¡Ay de los que ahora reís, porque haréis duelo y lloraréis! ¡Ay si todo el mundo habla bien de vosotros! Eso es lo que vuestros padres hacían con los falsos profetas.

La imagen es de pexels en pixabay

Reflexiones relacionadas

La pobreza

Dios Padre siente una debilidad especial por los hijos que más sufren. Lo mismo, a otro nivel, que nos pasa a los padres de aquí de la tierra: si cualquiera de nosotros tenemos varios hijos y uno de ellos tiene mala salud, o algún otro problema serio, es ese el hijo que tenemos permanentemente en el pensamiento y al que más se nos va el corazón, aún sin quererlo. Es lo que le pasa a Dios, pero en mayor medida, puesto que su capacidad de amar es muchísimo mayor que la nuestra. Y como lo cierto es que la pobreza se traduce en tanto sufrimiento para quien la padece,  estas personas son debilidad de Dios

Limpieza de corazón

En los últimos días he oído varias veces una frase muy extendida entre nosotros y que a mí personalmente me horroriza: «piensa mal y acertarás». ¡Ahí es nada!. Toda una invitación a desconfiar y a pensar mal del otro por sistema y a no concederle siquiera el beneficio de la duda.   

Todo lo contrario a lo que nos enseñó Jesús

Así se nos medirá

Cuando Dios nos valore las reglas serán distintas de las que tenemos aquí en la tierra. Nos medirá con la medida que nosotros hayamos medido a los demás a lo largo de nuestra vida: Dios será comprensivo con aquellos que fueron comprensivos, será generoso con aquellos que fueron generosos y será misericordioso con aquellos que fueron misericordiosos. Por el contrario será extremadamente riguroso con quienes fueron extremadamente rigurosos, no perdonará a quienes no perdonaron y no tendrá piedad con quienes no tuvieron piedad de sus hijos. Y ese criterio es el que es realmente justo; es algo que sería a todas luces imposible de implantar aquí en la tierra como sistema de medida, pero que sí que es posible para Dios

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