Evangelio del día Imagen agosto 2019

Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre

Evangelio Lucas 12, 32 – 40

Dijo Jesús a sus discípulos: «No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino. Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos bolsas que no se estropeen, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón. Tened ceñida vuestra cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los hombres que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame. Bienaventurados aquellos criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; en verdad os digo que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y, acercándose, les irá sirviendo. Y, si llega a la segunda vigilia o a la tercera y los encuentra así, bienaventurados ellos. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, velaría y no le dejaría abrir un boquete en casa. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre».

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Reflexiones relacionadas

Estar preparados

Jesús nos habla muchas veces en el Evangelio sobre lo necesario que es que centremos nuestra vida en lo que de verdad importa.  Y nos invita continuamente a que no nos dejemos enredar por las muchas distracciones que nos rodean que, sin ser necesariamente malas, lo cierto es que nos acaban robando el tiempo, nos acaban robando el corazón y nos acaban distrayendo mucho – casi sin que nos demos cuenta – de lo que debería ser lo esencial.

Procrastinación

Procrastinación

Últimamente el término procrastinación está cogiendo mucha fuerza. Lo utilizamos para referirnos a ese hábito que tenemos algunas personas de retrasar actividades o situaciones que debemos atender, para, en su lugar, acometer otras menos importantes o que nos resultan más agradables.

Nos ponemos mil y una excusas para justificar nuestra actitud dejando apartadas esas situaciones a las que nos deberíamos estar enfrentando. Y facilitamos, de manera más o menos permanente, que lo urgente se anteponga a lo importante. Y así pasan los días, pasan los meses y a veces, incluso pasan los años.

Es una actitud que no tiene ningún sentido. Porque normalmente con el paso del tiempo los problemas ni desaparecen ni se hacen más pequeños. Más bien suele ocurrir todo lo contrario: un problema que no se enfrenta cuando se presenta, lo normal es que se haga más grande

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