Evangelio apc Corazones colgando

Jesús dedicó sus tres años de vida pública a transmitir dos ideas, vinculadas entre sí y con multitud de matices las dos. Pero dos ideas fundamentales:

La primera de ellas es que Dios es nuestro Padre. Y como tal nos quiere, nos cuida, se preocupa y se ocupa de nuestras cosas.

La segunda es que el cristianismo es amor. Y que las personas debemos cuidarnos unas a otras. Sobre esta segunda idea quería ahondar en este post.  

Que el cristianismo es amor Jesús nos lo enseñó, fundamentalmente, con su estilo de vida. Durante sus 3 años de vida pública, que son los que nos han llegado a través del Evangelio, Jesús lo que hizo fue cuidar y atender a todos los que se cruzaron en su camino. Son numerosísimos los pasajes en los que le vemos sanando enfermos, devolviendo la vista a los ciegos, curando leprosos, perdonando pecados, sanando endemoniados …

A través de sus palabras, predicó exactamente lo mismo. También son numerosos los pasajes en los que encontramos recogida esa invitación a atender a los demás. A mí personalmente el que más me gusta, por su claridad y por su sencillez es el pasaje en el que nos da su regla de oro:“Todo lo que queráis que haga la gente con vosotros, hacedlo vosotros con ella; pues esta es la Ley y los Profetas (Evangelio Mateo 7, 12)

Pero es especialmente relevante la forma en la que vuelve a recoger la misma idea en la Última Cena. ¿Por qué?, pues porque Jesús ya sabe que está a punto de volver al Cielo, y que una vez que lo haga son los apóstoles los que van a quedar encargados de extender el cristianismo, ya sin su Maestro al frente. Así que aprovecha las que sabe que son las últimas horas con ellos para resumir su mensaje, avisarles de lo que está a punto de pasar, e incluso, despedirse de ellos. Pues bien, en ese contexto tan súper especial, tras haberles lavado los pies a todos, y tras la salida de Judas, pronuncia Jesús estas palabras:

«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis unos a otros; como yo os he amado, amaos también unos a otros« (Evangelio Juan 13, 34)

La idea del amor a los demás, es la misma que la que ya les había ido enseñando en tantas ocasiones a lo largo de los 3 años que llevaban conviviendo, pero en esta ocasión sube claramente el listón: les invita – y a nosotros también – a hacerlo como el propio Jesús lo hace. Y esto son palabras mayores, porque Jesús demostró que su amor por nosotros era absolutamente incondicional. Tan incondicional que llegó a incluso a sacrificar su propia vida cuando fue necesario.

Reflexionar sobre esta invitación a amar como Él nos hace entrar – al menos a mí – casi en «modo pánico». Porque el objetivo es tan altísimo, que parece inalcanzable. Y la tentación es grande: «es imposible, no voy a llegar … tiro la toalla».

Sin embargo hay algo que creo que es importante tener en cuenta: Jesús no nos pide en ningún momento que pasemos «de la casi-nada al todo», como ningún entrenador pediría a un gimnasta principiante que empezase por un triple salto mortal. Esta propuesta de Jesús marca un objetivo altísimo, sí, pero es el final de un camino, el final de una «carrera de fondo», en la que podemos – y debemos – empezar por poco, por lo que nos sea más próximo, más accesible, más de nuestro día a día. Paso a paso podemos ir avanzando, cada uno a nuestro ritmo, en esa dirección que Jesús nos marca. Tendremos temporadas en la que avanzaremos deprisa, otras en las que avanzaremos despacio y otras en las que incluso vayamos para atrás. No pasa nada; de todas se valdrá Dios para nuestro crecimiento y de todas podremos aprender. Lo importante, en mi opinión, es que no perdamos nunca de vista ni el objetivo final ni la dirección correcta.

La imagen es de Ben_Kerckx en pixabay

2 comentarios

  1. Cuando Jesús nos invita con tan sublimes palabras: «Amaos COMO yo os he amado», hemos de entenderlo más, cualitativamente, q cuantitativamente, es decir, fijarnos más en «el como» q en «el cuanto». Entonces la pregunta estricta q debemos hacernos es: ¿Y «cómo» amó Jesús? (En vez de: ¿Cuánto amó Jesús?)

    El evangelio nos enseña q Jesús amó… amando primero al Padre, en comunión con el Padre, por Amor al Padre, por obediencia al Padre, desde el Padre y para el Padre.
    Aquí está la clave!

    Nosotros no podemos sacarnos el Amor del bolsillo!…Noo! Nuestro amor, en el mejor de los casos, es una simple ideología, un buscarnos a nosotros mismos, una vanidad.
    Es acudiendo en humildad al Padre, la verdadera fuente de Amor, q podremos amarnos «COMO» Jesús nos amó…

    …Y tengamos la esperanza q tuvieron los santos en que haciendo «el cómo» llegaremos «al cuánto!»

  2. Totalmente de acuerdo, Jesús eleva el listón con el Mandamiento del Amor y Comienza con el Sermón de la Montaña. Es una Carrera de Fondo, ésta Regla de Oro es mi «muleta», por mucho que me equivoque siempre me devuelve al redil y con la Ayuda y cuando Él lo permita llegaré a cumplir su Mandamiento.
    Gracias Marta

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