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Las quejas y los reproches

Evangelio apc Silencio

Muchos de nosotros somos realmente aficionados a quejarnos por todo: nos quejamos por la cantidad de obligaciones y responsabilidades que tenemos, nos quejamos porque no tenemos tiempo libre, nos quejamos porque la vida no nos va todo lo bien que nos gustaría, nos quejamos porque creemos que no nos valoran, nos quejamos porque nuestros hijos no son suficientemente responsables …

Hay ocasiones en las que las quejas y los reproches son absolutamente necesarios y están bien traídos a la conversación, pero, en mi opinión, habitualmente están de más.    Leer más → Las quejas y los reproches

La oveja perdida

Evangelio apc Ovejita

Si hubiese abundado la bondad entre quienes vivían en la tierra hace 21 siglos y entre quienes vivimos en la tierra a día de hoy no hubiera hecho falta que Jesús se hiciese hombre y viniese al mundo para enseñarnos que es el amor lo único que da sentido a la vida.

Pero no era la bondad lo que abundaba entonces ni lo que abunda ahora. Y, precisamente para guiarnos a todos los que no llevamos una vida ejemplar, vino. Porque «no tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos» (Evangelio Mateo 9,12).    Leer más → La oveja perdida

Compasión

Evangelio apc maderas de corazón

La mayoría de nosotros sentimos compasión por aquellas personas que atraviesan circunstancias difíciles en sus vidas. Compasión por aquellas que sufren como colectivo, como estamos viviendo a día de hoy la tragedia por la que están pasando tantas personas que están huyendo de Siria en busca de un sitio seguro. Y compasión también por aquellas personas que conocemos y sabemos que están pasando, por una u otra razón, una etapa dura.

Jesús supo dar un paso más. Supo vivir atento a las necesidades grandes de los que le rodearon y también a las necesidades chicas. Haciendo siempre lo que estuvo en su mano por adelantarse tanto a las unas como a las otras.
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Anteponer el interés del otro

Evangelio apc Nube de corazón

Muchos de nosotros tenemos cierta tendencia a hacer un juicio rápido sobre las personas a las que vamos conociendo en el camino de la vida. Marcados por nuestros prejuicios y tras una primera impresión, encasillamos a quien tenemos enfrente y decidimos en el momento – creo que de manera no consciente – si le damos o no una oportunidad.

Fácilmente damos esa oportunidad a aquellas personas que por una u otra razón nos pueden interesar; y fácilmente también damos esa oportunidad a aquellas personas hacia las que sentimos cierta afinidad.

Al resto las «tachamos» o, simplemente, las dejamos pasar.

El comportamiento de Jesús nada tuvo que ver con el nuestro, propio de esta sociedad tan individualista en la que vivimos. A Jesús no le movía su propio interés. Lo que le movió siempre fue la necesidad y el interés del otro. Y mientras más necesidad tenía el otro, mayor era el interés de Jesús en él. También supo estar muy por encima de prejuicios y de preocupaciones sobre «el qué dirán».

Hay un pasaje del Evangelio en el que se ve muy bien este tema y es el siguiente:  Leer más → Anteponer el interés del otro