«Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir»

Evangelio del día 10 de noviembre 2024 – Marcos 12, 38 – 44

En aquel tiempo, dijo Jesús a las gentes en su predicación: «Guardaos de los escribas, que gustan pasear con amplio ropaje, ser saludados en las plazas, ocupar los primeros asientos en las sinagogas y los primeros puestos en los banquetes; y que devoran la hacienda de las viudas so capa de largas oraciones. Esos tendrán una sentencia más rigurosa».

Jesús se sentó frente al arca del Tesoro y miraba cómo echaba la gente monedas en el arca del Tesoro: muchos ricos echaban mucho. Llegó también una viuda pobre y echó dos moneditas, o sea, una cuarta parte del as. Entonces, llamando a sus discípulos, les dijo: «Os digo de verdad que esta viuda pobre ha echado más que todos los que echan en el arca del Tesoro. Pues todos han echado de lo que les sobraba, ésta, en cambio, ha echado de lo que necesitaba, todo cuanto poseía, todo lo que tenía para vivir».

Reflexiones relacionadas

Generosidad como forma de vida

La generosidad es el hábito de dar sin recibir nada a cambio.

Cuando hablamos de ella, habitualmente nos referimos a dar de nuestros bienes y, muy en particular, a compartir nuestro dinero con aquellos que por una u otra razón carecen de él. 

Compartir nuestra riqueza – sea mucha o poca – es necesario. Muy necesario. Porque el dinero es imprescindible para vivir y quienes carecen de él, además de tener descubiertas necesidades básicas se encuentran con otros muchos problemas que la escasez económica sin duda desencadena.

No es dar, sino darse

Hacer mejor al otro

Pero la nuestra no es una religión de mínimos, sino una religión de máximos. Y a lo que se nos invita desde el Cielo, no es a dar, sino a darnos. No estamos llamados a dar de lo que nos sobra sino que estamos llamados a dar incluso de lo que necesitamos. Estamos llamados a anteponer las necesidades del otro a las nuestras. Estamos llamados a vivir desde un amor incondicional tanto a Dios como a las personas que van pasando a nuestro lado en el camino de la vida. Estamos llamados a poner nuestro cinco panes y dos peces.

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