«Para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estárter. Tómalo y dáselo por mí y por ti»
Evangelio del día 12 de agosto de 2024 – Mateo 17, 22 – 17
En aquel tiempo, yendo un día juntos por Galilea, Jesús dijo a sus discípulos: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; le matarán, y al tercer día resucitará». Y se entristecieron mucho.
Cuando entraron en Cafarnaúm, se acercaron a Pedro los que cobraban el didracma y le dijeron: «¿No paga vuestro Maestro el didracma?». Dice él: «Sí». Y cuando llegó a casa, se anticipó Jesús a decirle: «¿Qué te parece, Simón?; los reyes de la tierra, ¿de quién cobran tasas o tributo, de sus hijos o de los extraños?». Al contestar él: «De los extraños», Jesús le dijo: «Por tanto, libres están los hijos. Sin embargo, para que no les sirvamos de escándalo, vete al mar, echa el anzuelo, y el primer pez que salga, cógelo, ábrele la boca y encontrarás un estárter. Tómalo y dáselo por mí y por ti».
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El Reino de Dios y los reinos del mundo

No son monedas ni tributos lo que Dios busca de nosotros. Lo único que busca es que vivamos según la doctrina que Jesús nos enseñó: desde un profundo amor a Dios y desde un profundo amor a los hombres. Sin más. Y sin menos.
Y eso es perfectamente compatible con vivir en el mundo y con respetar las leyes y las reglas que regulan nuestra convivencia. No hay una lucha entre ambos reinos porque ambos reinos juegan en distintas ligas.
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