«Nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro»
Evangelio Marcos 9, 38 – 48
En aquel tiempo, Juan dijo a Jesús: «Maestro, hemos visto a uno que expulsaba demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de nuestro grupo.» Jesús replicó: «No se lo prohibáis, porque nadie que haga un milagro en mi nombre puede luego hablar mal de mí. Pues el que no está contra nosotros está a favor nuestro. Os aseguro que el que os dé a beber un vaso de agua porque sois del Mesías no quedará sin recompensa. Al que sea ocasión de pecado para uno de estos pequeños que creen en mí, más le valdría que le colgaran del cuello una piedra de molino y lo echaran al mar. Y si tu mano es ocasión de pecado para ti, córtatela. Más te vale entrar manco en la vida, que ir con las dos manos al fuego eterno que no se extingue. Y si tu pie es ocasión de pecado para ti, córtatelo. Más te vale entrar cojo en la vida, que ser arrojado con los dos pies al fuego eterno. Y si tu ojo es ocasión de pecado para ti, sácatelo. Más te vale entrar tuerto en el reino de Dios que ser arrojado con los dos ojos al fuego eterno, donde el gusano que roe no muere y el fuego no se extingue.»
La imagen es de pexels en pixabay
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Que surjan distintas iniciativas con un mismo objetivo es bueno. Bueno no, buenísimo. Siempre que unos y otros no nos miremos ni con recelo ni como competidores. ¿Cuándo nos daremos cuenta de que habitualmente es mucho más lo que nos une que lo que nos separa?, ¿cuándo aprenderemos a poner el bien común por encima de todo lo demás?, ¿cuándo aprenderemos a mirar por encima de nuestros propios intereses?, ¿cuándo dejaremos de querer ser los protagonistas?, ¿cuándo nos comportaremos con generosidad?, ¿cuándo comprenderemos que juntos seríamos mucho más fuertes y conseguiríamos mucho más?
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