
El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará
Evangelio Mateo 10, 37 – 42
Dijo Jesús a sus apóstoles: «El que quiere a su padre o a su madre más que a mí, no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí, no es digno de mí; y el que no carga con su cruz y me sigue, no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí, la encontrará. El que os recibe a vosotros, me recibe a mí, y el que me recibe, recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá recompensa de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo, tendrá recompensa de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pequeños, solo porque es mi discípulo, en verdad os digo que no perderá su recompensa».
La imagen es de John – Mark Smith en pexels
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Seguir el Evangelio

Nos avisa el Maestro de que, en ocasiones, podrán ser nuestros seres más queridos esos que no comprendan su Evangelio y esos que no acepten nuestros criterios. Si, desafortunadamente, éste fuera nuestro caso, lo correcto será que obremos con rectitud y llevemos el estilo de vida que creamos que debemos llevar, sea quien sea el que se oponga.
El Padre siempre estará a nuestro lado y nuestra recompensa será grande, no ya en el Cielo, sino también en la tierra.
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