La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino!

Evangelio Lucas 10, 1 – 9

Designó el Señor otros setenta y dos, y los mandó delante de él, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: «La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que envíe obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os envío como corderos en medio de lobos. No llevéis bolsa, ni alforja, ni sandalias; y no saludéis a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: “Paz a esta casa”. Y si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comiendo y bebiendo de lo que tengan: porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa en casa. Si entráis en una ciudad y os reciben, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya en ella, y decidles: “El reino de Dios ha llegado a vosotros”.

La imagen es de Engin_Akyurt en pixabay

Reflexiones relacionadas

Así también os envío Yo

Habrá quienes sean llamados por Dios a la vida religiosa. Y harán muy bien en darle su “si quiero” y en dedicarle oficialmente su vida.

La mayoría de nosotros, por el contrario, a lo que seremos llamados será a la extensión del Evangelio desde nuestra vida cotidiana

Vivir intensamente el presente

Todos conocemos personas a las que, por una u otra razón, les gusta revivir continuamente el pasado y de las que casi podríamos decir que se alimentan de recuerdos. Recuerdos de seres queridos que ya no están o recuerdos de una época, quizá más feliz, que ya no volverá. 

Tener conciencia del pasado que nos ha traído hasta lo que somos hoy, sentirnos agradecidos por aquello que la vida nos regaló y sacar aprendizajes de las experiencias vividas es algo bueno. Buenísimo. Pero en mi opinión comete un gran error quien deja el corazón en el pasado y no vive el presente. 

Porque si Dios nos tiene en este mundo es por algo; si Dios nos tiene aquí es porque aún espera algo de nosotros

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