«Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo»
Evangelio del día 1 de junio de 2025 – Evangelio Lucas 24, 46 – 53
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Así está escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se proclamará la conversión para el perdón de los pecados a todos los pueblos, comenzando por Jerusalén. Vosotros sois testigos de esto. Mirad, yo voy a enviar sobre vosotros la promesa de mi Padre; vosotros, por vuestra parte, quedaos en la ciudad hasta que os revistáis de la fuerza que viene de lo alto».
Y los sacó hasta cerca de Betania y, levantando sus manos, los bendijo.
Y mientras los bendecía, se separó de ellos, y fue llevado hacia el cielo.
Ellos se postraron ante él y se volvieron a Jerusalén con gran alegría; y estaban siempre en el templo bendiciendo a Dios.
La imagen es de pexels en pixabay
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La frase que da título a este post la he tomado prestada de los Hechos de los Apóstoles. Se la dijeron dos hombres vestidos de blanco a los apóstoles quienes, tras haber visto ascender a su Maestro, continuaban allí quietecitos, mirando al Cielo. Quizás empezando a sentir algo de vértigo ante la nueva etapa que estaba comenzando en la vida de todos ellos.
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