«No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores»

Evangelio del día 21 de septiembre de 2026 – Evangelio Mateo 9, 9 – 13

En aquel tiempo, cuando Jesús se iba de allí, al pasar vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: «Sígueme». Él se levantó y le siguió. Y sucedió que estando Él a la mesa en casa de Mateo, vinieron muchos publicanos y pecadores, y estaban a la mesa con Jesús y sus discípulos. Al verlo los fariseos decían a los discípulos: «¿Por qué come vuestro maestro con los publicanos y pecadores?». Mas Él, al oírlo, dijo: «No necesitan médico los que están fuertes sino los que están mal. Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores».

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La virtud de la misericordia

La misericordia es una disposición del corazón que nos hace compadecernos de los sufrimientos y miserias ajenas. Se manifiesta en ese estar atento de lo que el otro pueda necesitar, en el perdón o en la reconciliación. Y es también una virtud que nos impulsa a ser benévolos con los juicios y los castigos.

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