Evangelio apc Llaves y corazón

Quienes tenemos Fe y somos de naturaleza agradecida, muchas veces sentimos como un «tirón» hacia Dios, ganas de darle las gracias por tanto como nos conforta, por tanto como nos cuida y por tanto como nos da. Y sentimos también ese deseo como de «corresponderle», en la medida que esté en nuestra mano.

Tratar de corresponder a Dios es algo que en principio parece un disparate. Por nuestra pequeñez frente a Él y por el «cómo» … ¿qué podemos hacer nosotros por un Dios que es infinito y que todo lo puede?      

El siguiente pasaje del Evangelio, en el que Jesús invita a Mateo a sumarse a los apóstoles, nos da pistas en ese sentido:

Al pasar vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: «Sígueme». Él se levantó y lo siguió. Y estando en la casa, sentado a la mesa, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaban con Jesús y sus discípulos: «¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?».

Jesús lo oyó y dijo: «No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa «Misericordia quiero y no sacrificio«: que no he venido a llamar a justos sino a pecadores»  (Evangelio Mateo 9, 12-13)

Me encanta ver cómo Jesús no se rodea precisamente de un grupo de «selectos». Buena parte de sus más íntimos eran gente muy sencilla, pescadores de profesión. En el caso de Mateo, algo más ilustrado, tenía una profesión bastante desprestigiada. Y algunos del grupo contaban también con defectos importantes, bastante comunes por cierto entre muchos de nosotros.

Y, sí, de estos «no selectos» se rodea Jesús. Con ellos convive, a ellos enseña y de su mano llevó el Cristianismo después a todo el mundo.

Y digo que me encanta, porque a quienes a día de hoy queremos seguirle y nos sentimos cargados de fallos, nos lo hace algo «alcanzable»: si once de esos doce apóstoles terminaron consiguiéndolo, nosotros también podemos. Siempre que nosotros, al igual que los apóstoles, pongamos lo que tenemos … Él se ocupará de poner el resto.

Mateo da un banquete para celebrar su ingreso en el grupo de Jesús e invita a su gente para celebrarlo, muchos de ellos pecadores. Y pasan por allí los «pluscuamperfectos», criticando a Jesús por rodearse de «gentuza» y estropeando la fiesta.

¡Menuda contestación hace Jesús a sus malintencionados comentarios!. Es un valiente que no tiene miedo a llamar a las cosas por su nombre delante de quien sea. Ese Jesús, que después en tantas ocasiones diría que la mejor forma de demostrar el amor a Dios es cuidando de sus hijos, ese Jesús les contesta: Andad, aprended lo que significa «Misericordia quiero y no sacrificio».

En otro pasaje del Evangelio dice algo similar: «Si fueres al altar para hacer tu ofrenda y allí te acordares que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí delante del altar la ofrenda y ve primero a reconciliarte con tu hermano; luego vuelve y presenta tu ofrenda» (Evangelio Mateo 5, 23-24 )

Dios no quiere cultos de quien desatiende a sus hijos. Que cuidemos de los demás es su mejor regalo.

La imagen es de congerdesign en pixabay

5 comentarios

  1. Así es… La máxima e insustituible expresión de AMOR A DIOS es la Caridad, hasta el punto que, la más leve ausencia de ésta, invalida todas las demás expresiones como: los sacramentos, cultos, adoración, fervor, devoción , adoración, sacrificios…
    Ese «tirón» q mencionas es la Gracia de Jesucristo. Con ella todo lo podremos! Pues nosotros solos, HERIDOS por el pecado original (q nos inclina al mal) y por nuestra propia historia de pecados, nada podemos separados de Cristo.

  2. Al leeer tu comentario me he acordado de un cuentecillo q escribí hace tiempo.
    Espero q te guste.
    Con cariño para Marta:

    UNA FOTO EN LA NEVERA (CUENTO)

    Erase una vez una niña que recibió un gran Don: “se enamoró de Dios”. (Este Don le fue dado gratis, sólo por desearlo ardientemente y pedirlo intensamente).

    La niña buscaba a Dios continuamente: Lo sentía como un Padre, así que Le empezó a llamar Papá. Se dormía con Su nombre en los labios, acunada en Su abrazo… inmensamente feliz….
    …EL también la amaba… desde siempre la amó*…

    La niña ardía en deseos por complacer y agradar a su amado Padre Celestial, así que investigó para averiguar cuál era SU Voluntad, para cumplirla pues. No le costó demasiado tiempo descubrirla ni le pareció complejo entenderla: ”tenemos que amarnos los unos a los otros como hermanos!”….
    …..“Qué Preciosa Voluntad!” – Pensó. –
    Y su Padre le sopló un truquillo: “Para que te salga mejor, ponte en el lugar de los demás”.
    …. Así que con gran entusiasmo se puso manos a la obra…
    ¡Qué fácil le resultaba hacerlo en su estado de enamoramiento!… un maravilloso, irrefrenable y sobrenatural impulso** la empujaba valiente y amorosamente a hacer el bien a todos los que la rodeaban!….

    …sin embargo, a veces, cuando su enamoramiento se enfriaba,… le resultaba más difícil amar a sus hermanos… pero ella, siempre en deseos de agradar a su Padre-Dios, miraba al cielo, (donde encontraba su mirada dulcísima) y entonces, con corazón obediente, se dirigía (muchas veces, negándose a sí misma…) a hacer el bien… La entristecía ya no esforzarse en cumplir la bella voluntad de Su Amado.

    La niña se sobrecogió al experimentar en su corazón tal Amor*** por sus hermanos: realmente era un Amor sobrehumano!…maravillosamente sobrecogedor, sobrecogedoramente maravilloso….

    Se sentía, tan feliz! como consecuencia de haber recibido este Don, que LE daba gracias a su Padre-Dios por ello unas 115200 veces al día!… …una por cada latido de su corazón.

    A veces le ardía un fuego incontrolable en su alma por compartir con los demás el secreto de su plenitud….
    …así que, no por presunción, sino por Amor (quería que todos fuesen tan felices como lo era ella), en ocasiones, se atrevió a contarlo…
    ….pero, algunos no la entendieron… y ella se entristeció por ellos… (Aunque se alejaba esperanzada pensando: “bueno, ya saben el secreto, ahora, sólo es cuestión de tiempo y de orar por ellos”)

    Un día se enteró de que tenía un “Hermano Mayor” llamado Jesús. Lo que escuchó acerca de EL la dejó sorprendida y admirada: Jesús era todo Amor, hacía milagros, curaba a los enfermos, era el Hijo de Dios hecho carne el cual dio su vida para nuestra salvación muriendo en una cruz, al tercer día resucitó… y por si fuera poco, (y para más pesar de su escaso entendimiento), Jesús era “Dios y Hombre”… (¡¡Las dos cosas a la vez!!)…Jesús era el Mesías, el Señor.

    …Ella no entendió absolutamente nada de esto: era lo más misterioso que había escuchado en su vida!…
    …pero, sobre todo, lo que menos le entraba en la cabeza, era que hubiese tenido que morir crucificado en rescate por nuestra salvación, dar la vida por todos nosotros.

    Aunque no lo entendió, optó por creer que era cierto todo aquello que contaban de Jesús, y aún más: deseó amarLE de igual manera con la que amaba a su Padre-Dios. Así que hizo lo que siempre hacía cuando deseaba algo: “se lo pidió a su Padre-Dios” (era un “truco” infalible!)

    La niña estaba tan impaciente por amar a Jesús, que se puso a investigar personalmente acerca de su vida y empezó a leer los Evangelios con gran interés.

    Un día, se le ocurrió la idea de pegar en la nevera una foto de Jesús (le gustaba pegar fotos de sus seres queridos en la nevera), así que entró en internet y se puso a buscar. Como era de esperar, no encontró ninguna foto (ya sabía ella que en tiempos de Jesús no había cámaras fotográficas), pero vio un dibujo de un pastor con un corderito en brazos que le gustó, y podía servirle para lo que ella quería. Así que lo imprimió (con su impresora Epson a color en tamaño A-4), y lo colgó en la nevera.

    Un día mientras hablaba con su Padre Celestial en la cocina, de pronto entendió, y rebosando de amor “hasta las lágrimas” dijo:” ¡querido Jesús!, perdóname por no haberte amado hasta ahora, aun sabiendo que, obediente al Padre, nos amaste hasta dar Tu Vida! por nosotros en una cruz! … Se acercó al dibujo de la nevera, pegó su cara a él y siguió llorando hasta que se calmó.

    Al apartar su cara para contemplar el dibujo, vio que sus lágrimas habían mojado el papel y habían corrido la tinta… sonrió feliz al identificarse con otra mujer que también, hace mucho tiempo ya, enjugó sus lágrimas de Amor-Dolor sobre EL…. y…

    …en virtud de aquellas lágrimas de Amor sobre el papel, supo en su corazón, que ella también había muerto para entregar su vida a los demás.

    ——— Fin———

    Este cuento, escrito para Gloria de Dios, está dedicado, con todo mi cariño, a mi madre y a mi hermano, que oraron con Fe por mi conversión.

  3. muy hermosa tu historia me gustaria que sigas usando ese don para a través de lo que escribes Dios siga tocando corazones

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