Evangelio apc piedras

«En esto conocerán todos que sois discípulos míos: si os amáis unos a otros” (Evangelio Juan 13, 35). Son palabras que pronuncia Jesús en la última cena, poco después de haber lavado los pies a sus discípulos.

Lo que con ellas nos indica Jesús es que la señal que identifica a un cristiano es el amor. Sin más. Y sin menos. Cristiano es el que ama a los demás. Y  al que no vive así, Jesús no lo considera «de los suyos».  

A la luz de esas palabras podrían hacerse muchas reflexiones, pero a mí me gustaría compartiros en este post dos, que en mi opinión son especialmente relevantes:

La primera es que el cristianismo es universal. Si el cristianismo lo resumimos en el amor a los demás, resulta que no es preciso haber oído siquiera hablar de la figura de Jesús de Nazaret para ser cristiano. Basta con que uno pase por la vida haciendo el bien para que Él lo reconozca como «de los suyos». Para mí esto es de una importancia capital – de hecho creo que «me borraría» de una religión exclusiva de un grupito selecto -: me encanta saber que a todas esas personas que van por la vida atendiendo a los que les rodean, porque los quieren sin más, incluso sin profesar ninguna religión, Jesús los considera «de los suyos», aunque ellos ni siquiera lo sepan.

La segunda reflexión es que la religión no se «practica» en las iglesias – si bien las iglesias son sitios estupendos en los que pasar un ratito con Dios o comulgar -. El cristianismo, si lo resumimos en el amor a los demás, donde hay que «practicarlo» es en la calle: en nuestras familias, en nuestros trabajos, entre nuestros amigos, en nuestros vecindarios o en cualquier otro círculo en el que nos movamos.  Haciendo del amor nuestro estilo de vida.

La imagen es de dimasik en cathopic

7 comentarios

  1. Marta, buenísimo. Se puede decir más alto pero no más claro.
    Acabo de estrenarme en tu blog. Enhorabuena.
    Compartir tus puntos de vista y tu profundo conocimiento del Evangelio es también un ejercicio de amor, y de generosidad.
    Muchas gracias por tu tiempo y por dedicarnos estos deliciosos artículos que seguiré con interés e impaciencia. Un beso.

  2. Estoy totalmente de acuerdo con estas reflexiones.
    Por fortuna, estoy rodeado de grandes y buenos cristianos,….. aunque ellos no saben que lo son!!!

  3. El evangelio hay q leerlo en su conjunto. No se puede uno quedar aferrado a un solo versículo.
    Hay muchos versículos del evangelio donde Jesús también alaba la fe. ¿Por qué ese empeño actual por querer separar el amor de la fe? Sin fe es imposible agradar a Dios, también se afirma en la escritura.
    Y es que, al final, si no tenemos fe, acabaremos también por no tener amor. ¿Olvidamos q estamos heridos por el pecado? ¿Olvidamos que sin la gracia de Dios es imposible amar?.
    Como católicos tenemos la gran suerte de poder enriquecernos de los sacramentos, q son fuente de gracia. La Iglesia es madre y maestra y nos ofrece los sacramentos para, precisamente, ayudarnos a amar. Debemos estar muy agradecidos a Dios por habernos dejado a su Iglesia. Amémosla un poquito más, por favor.

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